“Dates” después del divorcio

Muchos deben creer que divorciarte es tener un “Free pass” para salir con el que se te ponga en frente. Para otros como en mi caso ha sido un camino de sanar(me) y reconstruir(me).
Obvio volver a confiar nos cuesta mucho más y pensamos (mucho más en el caso de las mujeres) una y mil veces en presentarles a alguien nuevo a nuestros hijos.
Es que lo malo de conocernos a esta edad es que ya traemos atada al brazo una valija llena de malas experiencias: citas canceladas, rosas marchitadas y decepciones que quisiéramos volver a evitar.
Ya no confiamos, no creemos, ni estamos dispuestos a cambiar.
Nos queda la abrupta realidad de esperar a que el otro demuestre con acciones, ya no nos bastan las palabras.
Una parte del corazón se congeló hace años y falta más que un clima agradable para volverlo a echar a andar.
Lo malo de conocernos a esta edad es que ya sabemos que no hay quien nos quiera tal y como somos. De paso los vicios y hábitos ya nos formaron, aceptamos que estamos un poco echados a perder.
Hay algo que nos salva: ya sabemos quiénes somos, qué queremos y qué no queremos. Es más rápido decir adiós; esa coraza que hemos levantado a nuestro alrededor cumple cabalmente su función pues antes de pensar en dejar entrar ya estamos pensando en cómo salir.
El cinismo del raciocinio nos protege de decir lo que realmente queremos, no vaya a pensar que lo quiero, que me gusta, que me mueve y me encanta.
Preferimos mostrarnos lejanos para cuidarnos con el pretexto de que: “Estoy mejor así”, “Tengo otros sueños que cumplir”, “Tengo hijos que cuidar”, “Tengo mucho trabajo que terminar”.
La realidad es que esa valija pesa y no queremos soltarla, tenemos miedo de incrementar el peso pero al mismo tiempo vamos cargando todos los resentimientos anteriores; revisamos el archivo de nuestro pasado y comparamos, creemos que va a suceder lo mismo al cabo todos los hombres -todas las mujeres - son iguales.
Eso es lo malo de conocernos a esta edad, nuestro corazón, ilusión y alma se quedaron atropellados en el camino.
Alguien nos trató mal.
Alguien nos dijo que era diferente y resultó igual. Fuimos perdiendo esa esperanza que nos murmuraba: “Este va a ser diferente”.
¿Qué se necesita para conocernos a esta edad y confiar?
¿Qué tiene que pasar para volver a creer que todo fue una lección y el premio está a continuación?
¿Qué material se necesita para romper la armadura que construimos y dejar entrar a nuestra vida al otro?
¿Qué conjuro desata ese lazo a la valija del pasado?
Me imagino que la respuesta a cada una de ellas es aventarse al ruedo de nuevo, sin expectativas, con más confianza en uno mismo y la confianza de que si damos amor recibiremos lo mismo.
Si no sucede así siempre después de un “Game Over” existe la opción de “Salir del juego” o “Play Again”.

Irene García

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Irene García es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por el Tec de Monterrey. En el mundo digital es conocida como @mommychic1 y es una reconocida bloguera en temas relacionados a la maternidad, crianza, estilo de vida y viajes. Con dos hijos; uno adolescente y una niña de 11, Irene comparte en redes sociales su experiencia al educarlos y también anécdotas de su día a día.
Irene participó en el panel internacional sobre el estudio que Netflix realizó sobre la serie "13 Reasons Why" en NY y acaba de ser invitada a cubrir el lanzamiento de una nueva serie para Discovery Kids en Montreal, Canadá.

3 comentarios sobre ““Dates” después del divorcio

  1. Que hermosa reflexión!!! Siempre hay esperanza, porque somos seres de amor y no venimos a estar solos, aun cuando no tengamos pareja, no es la soledad para el ser humano. Un buen principio es sanar propiamente, limpiar y limpiar una y otra vez la herida. Así un día sin esperar nada, todo llega. Muchas Gracias Irene!!!

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