“Vamos al Psicoprofiláctico”

Eres papá primerizo y quieres hacer todo bien, by the book, así es que muestras gran interés por el mundo del bebé, te documentas acerca de todo lo bueno para ellos, en mi caso acompaño siempre a mi mujer a las consultas con el ginecólogo durante el embarazo.

Todo va caminando de maravilla, estás ahí presente apoyando para lo que se necesite, abriendo espacios en tus compromisos laborales para no faltar a las citas, aunque la verdad eres un mero prop.

De pronto te dicen:...vamos a ir al psicoprofiláctico. ¿Y qué carajos es eso?; te medio informas y ahí vas. A mi me tocaron vivir dos experiencias diametralmente opuestas, la primera fue en un hospital de nombre conocido y el cual forma parte de una gran emporio, la experiencia fue nada satisfactoria, completamente impersonal y lo daban sólo por cubrir uno de los puntos de “el paquete que usted adquirió” o al menos es la impresión.

En una sala de usos múltiples nos metieron a 50 parejas aproximadamente (o tal vez más), donde las primeras sesiones fueron una serie de pláticas teóricas, viendo desde de dónde viene el nombre cesárea hasta clases de anatomía. El espectro era muy variado, mamás que tomaban apuntes como si estuvieran en la escuela, papás importandoles un pepino y se la pasaban pegados a su Blackberry resolviendo cuestiones del trabajo, unos -los menos- tratábamos de prestar atención a los Residentes que nos daban la plática; pobres porque estaban muy nerviosos, equivocándose constantemente lo cual hacía que se pusiera en entredicho lo expuesto.

Como a la tercer sesión comenzó la práctica, imagínense a más de 50 embarazadas tiradas al piso, en un espacio reducido, tratando de hacer su mejor esfuerzo, en un ambiente nada inspirador, y casi chocando unas con otras. E s o parecía un corral.

Sí, mi primer experiencia con un Curso Psicoprofiláctico fue asfixiante, un desastre, 100% decepcionante y es por esto que decidimos no seguir con él.

Pasaron años antes de tener un nuevo encuentro con éste conocido curso; mi historia era diferente, casado en segundas nupcias pero con la misma energía e ilusión de ser papá. Ésta vez la experiencia sería diferente. Atrás quedó la experiencia del curso en el hospital, frente a mi estaba una mujer maravillosa quien desde la forma de hablarte y te enamora del curso.

Inmersos en un ambiente propicio, con poca gente, 10 parejas a lo mucho. Ellas, en diferentes etapas del embarazo, con la cara radiante, disfrutando paso a paso cada uno de los ejercicios. Nosotros, las parejas -no todos éramos hombres-

integrados a ellas, acompañándolas en cada uno de los ejercicios, entendiendo cuál es nuestro rol en esta ecuación. La maravilla de ver a quién te da el curso hacer los ejercicios contigo, acompañando a quién fue sola en esa ocasión te hace valorar la importancia del curso pero sobretodo te compenetra mucho más con tu pareja, disfrutas ese espacio y te dan ganas de ir a cada cita. Van pasando las sesiones, parejas terminan su proceso, otras nuevas se integran, y ese brillo especial que percibí el primer día se mantuvo durante todo el proceso, un brillo de paz, armonía e ilusión familiar. Éste es uno de los grandes ejemplos donde un mismo tema puede generar una experiencia radicalmente diferente dependiendo del quién y el cómo.

Sí, el psicoprofiláctico es una experiencia importante de vivir, donde te integras como pareja, hombre y familia.

Gracias Mireille Stoppen.

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Fitto Segura

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Director de Comerciales para la TV, Documentales, Contenidos Digitales, Fotógrafo Amateur, pero sobre todo hijo, esposo y feliz papá de 3, quien aprende día a día de sus hijos.

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