Melanoma

"…eso es cáncer de piel y hay que quitarlo de inmediato"  fueron las palabras que escuché decir a la dermatóloga cuando vio el lunar en mi hombro izquierdo, el mismo que me había rehusado a revisar 6 meses atrás. Me sentí absorbida por un vacío. En cámara lenta vi como tomaba el teléfono y llamaba al oncólogo que se encontraba en el piso de arriba de su consultorio para realizarme una biopsia, me levanté, tomé el celular y comencé a marcar el número de mi casa, "tengo cáncer", les dije. Mis padres llegaron en menos de 15 minutos, cuando se abrieron la puertas del hospital, mi padre corrió, me abrazó como si quisiera retener los restos que quedaban de mi y lloraba de una manera inconsolable, detrás de él, mi madre, aquella delicada flor se había convertido en el roble más poderoso que jamás haya visto, aquella mujer a la cual le habían extirpado un seno a causa del cáncer y quien había estado inconsciente por más de 28 horas debido a una cirugía por hidrocefalia 12 años atrás, me sonreía y esa sonrisa me regreso toda la energía que en algún momento creí perdida. Abracé a mi padre, lo mire, me sequé las lágrimas  y le dije: "papá, yo de ésta, no me voy a morir"


Hace 9 años me detectaron melanoma, el cáncer de piel más grave y peligroso si no es detectado a tiempo, mismo que se desarrolla en las células que dan el pigmento a la piel. Desde entonces, he tenido que convivir con el Melanoma, aprendí a revisarme todos y cada unos de mis lunares, aprendí el ABCDE de este cáncer, pues detectado a tiempo, es curable. 

Vengo de una familia en donde el cáncer ha sido el protagonista en diversas ocasiones, ganándole la batalla a mis tías y a mi padre. Sí, ha sido difícil entender el proceso y entre más investigo más interesante se hace el reto de siempre quererle ganar la batalla. 

Lo más interesante vino cuando el Ing. Juan Antonio Rubio enfermó, cáncer de páncreas, el terror más grande de mi padre se materializaba, pues siempre le pidió no morir de la misma forma que habían muerto sus hermanas, pero ésta vez, no sería el predilecto para que se le cumplieran sus caprichos. En su proceso de muerte intente buscar respuestas, pero no fue sino hasta después de su partida que aprendí que sólo el 5% de las enfermedades son hereditarias, y el otro 95% son enfermedades causadas por mil y un razones más. 

Para el 2014, un año después de la muerte de mi padre, le detectaron melanoma a mi madre, lo que causó extrañeza en los doctores, fue entonces que la invitaron a participar en un protocolo de investigación sobre enfermedades hereditarias y por consiguiente, yo me convertí en el conejillo de indias del Instituto, debido a que existe un gen que provoca el cáncer de páncreas y melanoma y otro,  que provoca cáncer de mama y melanoma. Después de dos años de haberme tomado esa muestra de sangre, llegaron los resultados. En los resultados de mi madre, descartan ese gen, por consiguiente a mi madre, le dio cáncer de mama y melanoma por motivos ajenos a la herencia, sino más bien a temas de alimentación, exposición al sol o por miles de motivos más, lo que sí era un hecho, es que ella no nos había heredado el cáncer, sin embargo, mis resultados no fueron tan alentadores ya que yo sí tengo el gen que provoca cáncer de páncreas y melanoma,  llamado CDKN2A, sin embargo, al no tener un estudio genético de mi padre, no podían corroborar si era hereditario o no. Lo interesante es que los resultados salieron como “Variante de Significado Incierto” lo que quiere decir que, en un comparativo de todas las bases de datos de genética a nivel mundial, mi caso…no existe, por tanto, no saben si me pueda dar cáncer de páncreas o no.

Después de 7 años de que se me detectara el melanoma, me percaté del crecimiento de un lunar en el costado izquierdo, lo hablé con el doctor del Instituto y decidió quitarlo, a los 3 meses, regresé a revisión de la cirugía, el doctor me dijo que el resultado había salido nuevamente positivo a melanoma y que debía operarme lo antes posible, sonreí y le dije “Doctor, el día de mañana tomo un vuelo”, realizaría ese viaje que 7 años atrás había pospuesto por exactamente la misma razón, “así que en esta ocasión será el melanoma quien tenga que esperarme, porque si me he de morir  de esto, tendrá que encontrarme en algún lugar del mundo, pero ésta, no será la ocasión” me levanté, salí del consultorio, tomé ese vuelo y disfruté ese viaje como pocos, estando lejos, mi mente no se sentía perturbada, había logrado entender el proceso, había que salirse del problema para verlo de menor tamaño. 

A los dos días de haber regresado, un 19 de septiembre de 2017, entré a cirugía, me sentía tranquila y muy contenta de haber tomado esa decisión, curiosamente al despertar de la cirugía, comenzó a temblar, se fue la luz en el hospital, todo se movía, escuché que las cosas comenzaron a caerse, los enfermos gritaban, los doctores, corrían, uno de ellos se acercó a preguntarme si estaba bien, sólo pregunté por mi madre. Dos horas después de haber salido de la anestesia, me dieron la autorización para irme a casa, la ciudad era un caos, no había transporte y la única opción de llegar, era caminando, así que agarré mi maleta, tomé la mano a mi madre y caminamos por más de una hora hasta llegar al metro.  Cuando llegué a mi casa y vi las noticias, entendí que mi momento de partir, aún estaba muy lejos, lloré y agradecí por la fortuna de haber vuelto a ver a mi familia y poder decir: “esta vez, tampoco me he de morir”

Y tú, ¿ya revisaste tus lunares?

 

Monika

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De 39 años, Mónika, me llaman y Rubio-Franco, dependiendo la ocasión. Tía de 4
chicos, y madre de 2 perros y 2 gatos. Mi vida son las cámaras, luces, actores ,
vestuario, maquillaje, números, transportes y todo aquello que involucre a las
producciones cinematográficas.
Mi filosofía “ que nunca nada me detenga y si algún día la muerte me busca, que me
encuentre en algún lugar del mundo”

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