Orgullosamente… mexicana

Recuerdo que alguna vez mi papá me dijo: “mija, cuando estés fuera de México y escuches el Himno Nacional sentirás como se te enchina la piel”.

A mis dieciocho años, por primera vez celebré “El Grito de Independencia” lejos de mi país. Fue en ese momento que entendí las palabras de mi padre

Con los años he ido valorando más las bellezas que ofrece México, desde recursos naturales, culturales, gastronómicos, hasta la idiosincrasia y costumbres de su gente.

Reconozco que somos personas con un bagaje cultural cargado de represión y lucha, que hemos adquirido a través de nuestra historia y tradiciones, haciéndonos únicos… “gracias a Dios”. 

Hemos creado una nación solidaria, aun, en los peores momentos y, continuamente solemos “echarnos la mano” en cualquier “apuro”. 

Aprendimos a sonreír a pesar de la desgracia. Contendemos y defendemos nuestros derechos. Tenemos un sentido estricto de autocrítica pero condenamos, sin piedad, cualquier agresión externa.

Adquirimos la capacidad de reírnos de nosotros mismos, hasta burlarnos de la muerte. Ponemos nuestro altar cada año en el día de muertos, esperando a que aquellos quienes ya no están, vengan a saborear una vez más sus gustos y les prendemos veladoras para guiarlos, aunque, también las utilizamos para cualquier “emergencia” que se nos presente, puede ser: de salud, dinero,  trabajo, familiar o hasta para pasar un examen.

Nos distinguimos por ser ciudadanos eufóricos. Podemos abrazar a un desconocido al anotar un gol de nuestra Selección y nos reunimos en el Ángel de la Independencia para celebrar un triunfo. Portamos con orgullo la camiseta verde. Y, con satisfacción festejamos el éxito de algún compatriota. Conversamos con un taxista de cualquier tema, invariablemente, acaba la plática en futbol o en el clima.

Nos caracterizamos por tener un sentido de humor negro y alburero, además de un lenguaje florido. Aunque, mentamos la madre pero no olvidamos que… “a la madre se le respeta”.

Utilizamos las palabras “ahorita” y “al ratito” como una medida de tiempo… relajada. Mientras que los refranes son parte de nuestra herencia, tales como: “la carne de burro no es transparente”, “Ya nos cayó el chahuistle”, “Me hace lo que el viento a Juárez”, “Sepa la bola, “se va a meter el chiflón” etc.

Nos distinguimos de ser compartidos, grandes anfitriones y, de dar y recibir a manos llenas.

Valoramos los momentos en familia, porque… “la familia es primero”. Organizamos grandes reuniones llenas de anécdotas, risas, música, baile y comida, desde un buen mole o una taquiza, donde además, no puede faltar la botella de Coca Cola, las “chelas” y el tequila en la mesa. Cada 15 de septiembre, con atuendos patrios, festejamos juntos para “dar el grito”. También, nos reunimos frente al televisor para ver un partido de futbol o una pelea de box.

Hacemos uso excesivo del limón, para blanquear las uñas, ponerle sabor a la comida, curarse la gripa, fijar el cabello y hasta como desodorante.

Disfrutamos comer en plena banqueta un taco con su “chesco”,  o una torta de tamal con su respectivo “champurrado”. Esperamos con ansiedad, cada 6 de enero, para partir la rosca de Reyes acompañada de un chocolate “Abuelita”. Y, quien tuvo la suerte de “sacarse el muñequito” también, adquiere la obligación de invitar los tamales el 2 de febrero, día de la Candelaria. 

Creemos en la Virgen de Guadalupe pero también en un chamán.  Solemos santiguarnos al pasar enfrente a una iglesia, o al comienzo de cualquier actividad que requiera ayuda divina. Igualmente, “tocamos madera” para evitar una desgracia. Creemos en los pajaritos enjaulados que nos leen la suerte y evitamos pasar por debajo de una escalera… la superstición la traemos en la sangre.

Acostumbramos a salir por el pan, o las tortillas y a escuchar la frase “córrele a la tiendita de la esquina” donde encontraremos un letrero con instrucciones claras: “hoy, no se fía”. 

Resolvemos problemas con un tequila; y cantamos las mañanitas con Pedro Infante, o Alejandro Fernández. 

Siempre encontramos “un buen pretexto para festejar”, sin motivo alguno, aunque sólo sea para “echarnos una chela” o “ir a pistear”.  

Sentimos gozo al escuchar a nuestros mariachis tocar, así como, nos emocionamos por festejar a la quinceañera, aunque tengamos que “tirar la casa por la ventana” para invitar a todos al “huateque”.

Nos gusta sufrir con una máquina que da “toques”, hasta pagamos por hacerlo. 

La siesta o “coyotito” es imperdonable si no, nos da “el mal del puerco”. 

Somos tan únicos como los voladores de Papantla y la lucha libre.

Apostar es un hábito constante.

Cada año boteamos por la Cruz Roja Mexicana y coleccionamos las estampas en el parabrisas del automóvil.

Asistimos a las fiestas patronales donde nos gusta la adrenalina de los juegos mecánicos con escasas reglas de seguridad; ver la pelea de gallos; subir y aguantar el mayor tiempo posible arriba del “torito”; observamos los cuetes y comemos churros, esquites, chicharrones con “harto chile”, gorditas de nata, buñuelos, etc. 

Por estas características y muchas más, me siento digna de ser mexicana. Y, orgullosamente digo: 

“México lindo y querido
Si muero lejos de ti
Qué digan que estoy dormido
Y que me traigan aquí

Qué digan que estoy dormido
Y que me traigan aquí
México lindo y querido
Si muero lejos de ti…”

Ramona La Mona

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-Lic. En Mercadotecnia por el ITESM. Diplomado en PNL, Creación Literaria y practicante de Barras Access.
-Esposa y porrista, madre de tres hijos (dos adolescentes y un niño) amantes del futbol soccer, de hueso colorado. También, mamá de una traviesa perrita boxer. Hija, hermana, tía de varios sobrinos (11) y hasta tía abuela (4).
-Co directora de empresa familiar de control de plagas.
-Socia fundadora de Criantia, “Cambiando a México desde la cuna”. www.criantia.org
-Escritora en tiempos libres, de temas cotidianos. Bloguera. Ramonalamona.com en Facebook e Instagram.
-Asesora en negocios y talleres para mujeres y adolescentes.
-Apasionada por la lectura y el deporte.
-Gusto por el chocolate, café oaxaqueño, la musica y el vino rosado.
-Enamorada de México, preocupada por el bienestar del individuo, en especial de la mujer, su rol en sociedad y su desarrollo personal.
-Amante de viajar, conocer gente nueva y disfrutar momentos en soledad.